Los Perfumes en la Unión Soviética

Rusia es uno de ésos países para disfrutar con todos sentidos. Sin dudas, el olfato es uno de los sentidos mágicos: un aroma es capaz de transportarnos en un instante a través del tiempo y las distancias. Una comida que remita a nuestra niñez, un perfume que nos recuerda a alguien.
Generalmente, los perfumes y fragancias típicos de un país se relacionan con las materias primas que es posible obtener, ya sea produciéndolas allí, o importándolas desde el exterior.
En la época de la Unión Soviética, algunas cosas eran imposibles de ingresar de manera legal. Ésta situación generó que los perfumes allí producidos fueran aún más particulares que los del resto de los países.
La opulencia de sus edificios y decoración, se transmitió al diseño de perfumes.
Una de las fragancias con más historia es el “Moscú Rojo”. Inicialmente fue creado especialmente para , Maria Feodorovna, madre del zar Nicolás II. Se llamaba “El Bouquet Preferido de la Emperatriz”. Años después el nombre fue cambiado a “Moscú Rojo” para evitar asociaciones con la época de los zares. Se trata de un perfume intenso, dulce, floral, aromático y especiado.
El diseño de su botella remite a las torres del Kremlin. Era producido por la empresa nacionalizada “Nóvaia Zara”(Alma Nueva), que lleva funcionando más de un siglo. Producían numerosa cantidad de fragancias cuyos precios estaban al alcance de las masas. Ésta fábrica también creó la fragancia “Krasni Mak” (Amapola Roja), en ocasión del décimo aniversario de la Revolución de Octubre. Su aroma oriental y especiado cautivó a las mujeres de varias generaciones.
Muy usado por muchas mujeres durante la época de la Unión Soviética, hasta el día de hoy se sigue comercializando con éxito alrededor del mundo.
Otra tradicional fragancia de la época es conocida también como “El Perfume de Stalin”. Se trata de la colonia masculina “Troinói”. Era utilizada como fragancia, como loción para después de afeitarse pero también para otros usos como desinfectar heridas de pequeña magnitud. También se sigue fabricando y exportando. Una historia especial que se cuenta sobre “Troinói”, es que, durante las duras épocas de escasez, era utilizado como bebida alcohólica.
Durante su viaje a Rusia, experimente con todos los sentidos y quizás le apetezca llevarse alguna de éstas fragancias como recuerdo o para regalar. Sin dudas, al destapar los frascos, los recuerdos de su viaje por Rusia vendrán inmediatamente a su memoria.
Frasco del perfume “Moscú Rojo”